Boho: ese “algo” diferente.

En mi viaje a Praga tuve la oportunidad de llegar en un hotel que además de ser central y gozar de una excelente ubicación, me permitió inmiscuirme en un espacio que sale de todo el esquema que te ofrece el exterior. Un ambiente moderno que convive con pura historia a su alrededor: el hotel Boho. Llama la atención desde su fachada, en la que se percibe ese toque de estilo Art Nouveau, con una estructura de madera y marcos que delimitan su puerta y ventanas. Incluso, el nombre que sobresale en madera tallada contiene tipografía que se identifican con su estilo.

Fachada Boho boutique hotel

El diseño y rehabilitación de este hotel, fue realizado por la firma española GCA Arquitectes, que ya había estado a cargo de algunas intervenciones en restaurantes de Barcelona y con presencia internacional. Definitivamente, ¡me encanta su trabajo! El Boho no fue la excepción, ya que en este caso utilizaron un diseño contemporáneo que mantiene sus formas originales y con tan solo al cruzar la puerta e ingresar al hotel, es como pasar a otra dimensión: ese contraste entre lo antiguo y lo clásico del exterior, con un derroche de modernismo en cada detalle, demuestra esa habilidad única para dar forma a entornos que cuentan su propia historia.

La calidez y sobriedad en el mobiliario es algo que captó mi atención. Utilizando un juego de colores mediante tapices texturados y lisos, con una paleta de colores entre azul índigo, chocolate y ocre, combinados finalmente con la madera y el hierro hace lucir al espacio armonioso y acogedor. 

El lobby nos recibe con bancos altos y lámparas que cuelgan a lo largo de una barra lineal. Con su forma cilíndrica proyecta una iluminación que envuelve al ambiente para realmente sentirse bienvenidos.

La zona de la biblioteca y chimenea transmiten una interpretación del estilo “mid century”, con salas de estar en donde usan la misma línea de colores; pero ahora sobresale un sofá amarillo que brinda ese toque atrevido frente a la calidez y calma de una chimenea moderna. No dudé en pasar el tiempo suficiente para apreciar todo lo que ofrece ese lugar, incluyendo un espacio con una mesa y diez sillas que se une a la biblioteca, con un amplio mobiliario de hierro y madera que brindando un matiz industrial. Cierra con broche de oro con una lámpara “branching bud chandelier” es un verdadero placer.

El restaurante es una zona en la que se encuentra una terraza acondicionada para disfrutarla en cualquier clima. Una cubierta de vidrio con un entramado de madera deja pasar la luz natural. El mobiliario que se encuentra a lo largo del espacio con mesas de mármol se funde con el del piso, la sillas tapizadas en amarillo y los sillones con cojines; todo en una combinación de texturas que crea la naturalidad y calidez de sentirse como en casa.

En el Boho se puede percibir que, a pesar de lo moderno, aún lucen espacios en donde se han respetado algunos elementos originales, como las escaleras que mantienen sus barandas de hierro y el piso pulido. Sin embargo, es hermoso ver como se genera esa amalgama de estilos entre la contemporaneidad de las estancias y el gran trabajo en su restauración de lo antiguo. Una verdadera belleza.

En fin, ha sido fantástico “volver a casa” durante mis días en Praga. El  diseño, el buen gusto y el  atrevimiento de forjar lo moderno dentro de una ciudad que respira historia; me ha nutrido visualmente para no ser una turista más, sino una exploradora en busca de experiencias que me transmitan algo, que me hacen sentir como en casa. En otras palabras:

Inspiración total.

¿Te ha gustado este post? Cuéntame sobre algún lugar que te haya impactado por su diseño y déjame ayudarte a lograr “ese algo diferente” en ese proyecto que tienes en mente.

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