Unos días en marruecos han hecho que la inspiración sea un factor común por donde camine, un país al norte de África, entre mar, desierto y montañas me ha hecho sentir como si hubiese aterrizado en un mundo completamente diferente donde lo único que puedes sentir es una estimulación de todos tus sentidos. La experiencia de los zócalos al aire libre, con hermosas edificaciones y riads tradicionales, sus sabores, aromas, especias, té y su música hace una verdadera experiencia cultural.
Como diseñadora, los colores han sido de las cosas que más me han atraído aplicado en todas sus culturas desde las artesanías y además en su particular y hermosa arquitectura, con sus composiciones de azulejos es una experiencia tecnicolor.
Chefchaouen
La ciudad azul se encuentra al norte de Marruecos, es una pequeña ciudad que tiene sus calles y casas totalmente azules, muchos dicen que es para espantar a los mosquitos, pero otros hablan de que fueron los judíos que al llegar exhilidos quisieron retirar el verde del islam. Al caminar por sus calles es inevitable no teletransportarse a calles de Andalucía.
Los zocos
En Marrackech los zocalos son de las visitas indispensables, es el lugar donde el color se encuentra en todo, en especial en sus textiles, alfombras y telas que es el reflejo del derroche de talento y un extracto de su cultura, las formas geométricas están presentes en cada uno de sus diseños. Utilizan en su mayoría los colores cálidos que sobresalen entre su neutra arquitectura de los zocos.
Los colores de sus especias es algo que llama también la atención, pero además de atraerte con sus aromas podemos observar un poco más y encontrarnos con diversidad de inciensos que son utilizados en todo momento. ¡Son una delicia!
Ait Ben Haddou
La ciudad del Alto Atlas es un viaje renacentista, este pequeño pueblo patrimonio cultural de la humanidad, que ha permitido mantenerse con el tiempo por que es habitado. Sus casas historias con colores rosa que es debido a su arquitectura que se mantiene rústico con el color del barro. Es un lugar precioso para inmiscuirse en la cultura e historia de marruecos. Vale la alegría.
Hay muchísimos lugares más que quisiera detallar como por ejemplo Rabat, Erg Chebbi, Ait Benhaddou y Layooune que me sorprendió por su desarrollo e inclusión a la mujer y el respeto que nos tienen fue admirable. En general por donde vas la gente es muy amable en mi caso tuve la mejor experiencia con un trato único y observando en primera persona como se ha ido desarrollando y entendí por que es un lugar tan turístico. Me faltó mucho por conocer, así que encantada volveré.











