El Hotel Marqués de Riscal es una joya en medio de un ambiente privilegiado, se encuentra envuelto de viñedos y protegido de un pueblo llamado El Ciego (Álava).
Visitar la Rioja y hacer un plan de viñedos y comer delicioso estuvo siempre en mi “to do list”, y sin lugar a dudas elegir las Bodegas de Marqués de Riscal fue un acierto total. La combinación perfecta entre diseño, arquitectura, paisaje, gastronomía y cultura vinícola hizo de esta visita aún mas inolvidable.
La edificación fue diseñada por el Arquitecto Frank O. Gerhy, famoso por muchas obras como el Museo Guggenheim en Bilbao o la Casa Danzante en Praga, galardonado con el Premio Pritzker en 1989, un premio que «honra al arquitecto o a los arquitectos vivos cuyo trabajo construido demuestra una combinación de esas cualidades de talento.»
El edificio está inspirado en los vinos y comunica esa cultura vinícola que envuelve al Marqués de Riscal. Gerhy ha dejado su firma en este lugar con el uso de revestimiento exterior de titanio de formas ondulares, pero esta vez ha dotado a su metal icónico con los colores que evoca al vino, titanio rosa en alusión al vino, oro pensando en la malla que cubren las botellas de Riscal y plata inspirado en la cápsula que cubre el corcho y superficies prismáticas en distintos niveles.
El interior del edificio está totalmente diseñado por Gerhy, desde el mobiliario y las luminarias hasta las cortinas que ha dado el toque de identidad del autor y comunica modernidad.
El hotel consta de dos restaurantes, uno de comida tradicional y uno más formal que se encuentra dirigido por el Chef Francis Paniego galardonado en el mismo Marqués de Riscal con una Estrella Michelín, la comida es deliciosa el menú tradicional mantiene el encanto de lo autóctono, pero con un toque vanguardista que marca la diferencia, está ubicado en la segunda planta con una vista privilegiada hacia el pueblo de El Ciego, sobresaliendo la iglesia y sus coloridos techos desde el espacio pensado como restaurante y mirador envuelve la experiencia.
Algo que tengo que resaltar y no lo puedo obviar, es la incorporación y análisis del espacio que ha realizado Gerhy en este proyecto, que ha mostrado todo el cuidado y respeto al entorno, visualizando e inspirándose en la naturaleza y paisajes que valen la pena resaltar entre viñedos y un pueblo medieval como es El Ciego, y que a pesar de ser una edificación vanguardista y moderna se llega a incorporar en el espacio con sus formas orgánicas que envuelven de color y protagonismo al edificio .
Con esta obra de Gerhy nos da una master class del uso del color, espacio y formas. Generando de una manera espectacular el equilibrio y resalte arquitectónico.
Quienes han estado ahí coincidirán conmigo al decir que las fotos no harán justicia al lugar, es un espacio que vale la pena conocer y vivir la experiencia completa.













